Thursday, October 26, 2006

Un comentario

En un concierto, golpeo a los demás testigos. Estoy rodeado por los otros. Me miran bailar y gritar y los oigo reírse de mí. Volteo a ver a uno y me dice que la música es graciosa, de pronto me digo a mí mismo que si la música y yo causamos risas debemos estar hechos de lo mismo. Por eso los golpeo, la música entra en mis oídos sin avisarme, yo les doy un puñetazo sin aviso. Y se siguen riendo, y yo soy como la música... Eterno en un instante.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home