Tuesday, October 24, 2006

Un día más.

Los días pasan, sí, siempre pasan. Pasan y nosotros pasamos en ellos, quizá ellos pasan en nosotros. Bueno; ya es sabido perfectamente que nosotros hemos inventado eso de que los días son de veinticuatro horas y que las horas consisten de exactamente los minutos que tú sabes... Sin embargo; un día simboliza mucho más que un simple día. Las verdades subjetivas, tú sabes, conocés a Kierkegaard y perfectamente te podés hacer una idea de que las certidumbres y todas esas cosas objetivas a mí me importan un carajo, tanto como el carajo me importa un enorme carajo. Dios mío, qué tonterías digo... tantas cosas por la mente y nada por en frente. Es decir, en resumen: te extraño. Siempre te he extrañado. Eternamente, me encuentro en un momento en el que el tiempo no sucede en momentos; más bien sucede sin suceder. Está petrificado aquí, en estas letras que como segundos van pasando mientras las lees. Si es que alguien las lee... Si es que acaso alguien las llega a comprender. Qué tristeza me da saber que estoy encerrado aquí en esta subjetividad, que este cristal dentro del que me encuentro jamás se desplomará. La polilla quizá agite sus alas contra el cristal y el zumbido no dejará nunca de molestarme; aquí, desde mi celda de la libertad les escribo a ustedes, mis tan poco interesados lectores, ustedes, los que leen para distraerse y no para accionarse. Pero qué me importa, vengo de otro tiempo, de otro espacio... "Un artista sólo cuenta con las estrellas" -Nietzsche. Sí, amigo Nietzsche, comprendo tu eterno retorno y el absurdo de todo esto(quizá infinitamente pesado). Espero que mientras escribo esto, un gusano esté dentro de donde tus restos yacen tomando consciencia por al menos un breve instante, reviviendo tu presencia sólo para telepáticamente recibir este mensaje que dice que sí, alguien te ha comprendido. Constantemente, constantemente, constantemente, constantemente demente.

Y dejándome de andar por las ramas, publico entonces esto que es de un tremendo valor emocional para mí, no voy a fingir que no es escritura y que está dentro de la realidad; porque es un escrito y está más allá de la realidad de lo que un concepto inconceptual como el desamparo está. Os presento: Un día más.


Un día más

Así fue como pasé un día más sin su presencia. Esa imagen que con su mera ausencia me lleva a la decadencia. Creía a mi alma capaz de soportar algo así; sin embargo, no me imaginé jamás que su seducción fuera algo más que pasajero, fugaz, efímero.

Salí de la cama, y sí, soñé con ella. Nos encontrabamos dentro de su casa, (dicen que las casas representan esa hermosa apertura femenina, la pieza que encaja perfectamente con la mía) estabamos solos, sentados, mirándonos el uno al otro. Sus ojos reflejaban una angustia terrible, se preguntában: “¿Qué pasaría si viene mi novio?” Logré convencerla de que la amo; la amo y no importa cuánto, el amor medido es un amor limitado, y un amor limitado es una horrorosa confusión: no es lo que se cree. Me dio a entender que sentía lo mismo y se atrevió a juntar sus tibios labios con los míos. En ese momento su pregunta se vio contestada por una desesperación que se adueñó de ella, me pide que me vaya, que es peligroso. La obedezco, me veo dentro de un coche blanco y él me sigue, me quiere matar, no comprende que ella no es él, y que cada cual es lo que es y no puede salir de su ser. El móvil desaparece, voy corriendo y va detrás de mí, yo le lanzo todo lo que encuentro, incluso un boteplástico. Cada objeto arrojado, al tocarlo, lo va destruyendo; y así, el boteplástico le tumba la mitad de una pierna, cae y se arrastra, no se detiene. Me grita, “¿Por qué destruyes algo tan bonito?” ¡Bonito... ella no te ama, imbécil! Ella te mira y se ve obligada a cerrar los ojos para imaginar que estoy en tu lugar. Me hallo en un hotel, una amiga suya me delata y cuando me encuentra, me mata. Antes de morir: “¿Por qué destruyes algo tan bonito?”. Precisamente por eso lo destruye, porque no puede tolerar la idea de que se haya cristalizado su deseo fuera de sí mismo.

Y al morir, despierto. La consciencia me invade sin mi consentimiento y me convierto en esclavo de esa inmensa libertad que me posée. No dejo de ser. Soy. Soy y no dejo de ser. Además de esa pesada invasora, cargo también con esa mosca quimérica que me zumba en el oído todo el tiempo que paso despierto. Pss...pss...¿qué harás?...pss...pss...¿así te quedarás?...pss...pss...Sos un imbécil...pss...pss... Y soy. Quizá un imbécil; pero soy. Tomo asiento sobre el colchón, la única cosa que hay en mi cuarto. Miro la alfombra y sus pelos me obligan a ver imágenes que se disuelven al crearse, como si un pedazo del sueño se le escapara a la inconsciencia y se manifestase en forma de forma sin forma. Y todas las formas son ella. Se me aparecen sus curvas; se desmoronan y me sorprende su espalda desnuda. Camino hacia el baño ...pss...pss...¿qué harás?...pss...pss...¿así te quedarás?...pss...pss...Sos un imbécil...pss...pss... Intento hacer que la acción me mantenga en la distracción, hacer pis, así es mi querido amigo Cortázar. Hacer, hacer, hacer... llenar la insatisfacción ...pss...pss...¿qué harás?...pss...pss...¿así te quedarás?...pss...pss...Sos un imbécil...pss...pss... Qué tristeza saber que lo hayas elegido a él, de haberte esperado... La soledad te apresó, pero tu solución te llevó a una prisión mucho peor.

Seguir escribiendo sería una tontería. Lo que quise decir lo dije y aunque al comienzo se lee y posiblemente interpreta que esta sería la descripción completa de un día... No. Haber dicho eso no significa eso. Significa más, no es un aforismo al estilo de Nietzsche ni mucho menos... Sin embargo, cualquier cosa que se tome demasiado literalmente será siempre un intento fallido por volverlo existencia, un intento por convertir lo abstracto, que viene del latín abstrahere y significa “separar”, en algo más concreto que jamás puede llegar a ser concreto; entiéndase, pues, que leer e imaginar las cosas de una manera muy detallada y concreta sería intentar separar lo ya separado... Y hasta aquí, quien no haya entendido que se quede con sus insípidas certidumbres.

Oscar García Chávez -un ser extremadamente sensible a la sensibilidad insensible que sienten los otros insensibles como algo insensiblemente sensible; es decir, mecánico. Hago un llamado urgente a todos aquellos lectores que se interesan por la acción de la inacción a accionarse en un comunicado incomunicable para comunicarme lo incomunicable que yo intento con tanta vehemencia comunicar.

3 Comments:

Anonymous Anonymous said...

hola oscar. pues no habia entrado a tu pagina pero la vdd es muy buena.. pues espero que estes muy bien y haber cuando te veo.. cuidate bbyez

4:24 PM  
Blogger paco said...

Es dificil saber el por qué de este escrito, o la subjetividad que mencionas y lo que te inspira. Se obtiene una interpretación propia.
En fin, empezé a darme cuenta gracias a tus empáticas notas.

Y tú cuando empezaste a accionarte?
Aquél día en el carro blanco?

saludos, me faltan cosas pa' rriba

10:01 AM  
Blogger paco said...

look above...

muyaburrido?

still?

10:03 AM  

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