El cruel nacimiento de un amor
Parece imposible que de momentos olvide lo que es ser hombre. Que de la nada una ráfaga metafísica barra los polvos que me mantienen satisfechamente sintiendo esto que llaman normalidad, y acaso ordinario. La circunstancia inmediata –todos en ella, incluso yo- sólo brota para decaer, apenas se salva y yo me pierdo. Ah, sí, entonces el comienzo ideal de una historia es precisamente el momento exacto del desdoblamiento de la realidad. Cuando lo ordinario se queda en otro plano. Con la bufanda –antes estambre, algodón, planta, semilla y polvo- cargué al recién atropeyado cachorro, su muerte causó nuestra conexión. Y no existe fuera de aquí un tiempo y un espacio para ellos –sólo el cadáver es; y lo demás: invisible-. Lo quieren ignorar, o quizá lo olvidaron. Lo que sí es seguro es que está escondido detrás(de sus ojos, quizá). Siento, desde un subgesto, la repugnancia proyectada en mí –su hermosa boca retorcida. Entonces el reflejo de sus ojos en los míos y sabe que existo. Se desdobla y surge un sentimiento hacia mí –ambivalente.
O.

1 Comments:
Hello Baby!!!
Me gusto lo que escribiste =)
me recordo el viaje!!
Amor ya te extraño mucho
TE AMO =*
Post a Comment
<< Home